Los sistemas de climatización utilizan diferentes sensores para conocer parámetros como la presión del refrigerante o la temperatura en distintos puntos del sistema.
Esta información permite a las unidades de control gestionar el funcionamiento del compresor, los ventiladores y otros componentes, además de proteger el circuito cuando las condiciones de funcionamiento no son las adecuadas.
Por ello, un sensor defectuoso puede provocar desde un funcionamiento irregular hasta la desactivación del aire acondicionado. Antes de sustituirlo es importante comprobar el circuito, las conexiones eléctricas y los valores reales del sistema.