El motor está formado por numerosos componentes sometidos a temperatura, presión, fricción y esfuerzos mecánicos. Con el kilometraje o como consecuencia de una avería, algunos de estos elementos pueden sufrir desgaste o daños que hagan necesaria su sustitución. Cuando la reparación del motor es viable, disponer del despiece adecuado permite actuar sobre los componentes afectados sin tener que sustituir necesariamente el conjunto completo. La identificación debe ser precisa, ya que dentro de una misma familia de motores pueden existir diferencias de medidas, referencias y especificaciones.